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Origen e historia de los gatos siameses

Nos encontramos ante una de las razas de gatos domesticados más antiguas y, posiblemente, más reconocidas del mundo por su porte elegante, brillantes ojos azules y personalidad noble.

Origen del gato siamés

Según relatos, mitos e historias los gatos siameses proceden de Siam, actual Tailandia. De esta antigua tierra de Asia se debe su nombre tan legendario: Los gato reales de Siam. Aceptados durante generaciones como fieles compañeros de la realeza y líderes religiosos, vivieron con todas las comodidades que les otorgaban templos y palacios.

El primer manuscrito de la historia en el que queda constancia de la existencia del gato siamés es en “The Cat-Book Poems”. Una recopilación de dibujos y versos originario de la ciudad de Ayutthaya, en Siam. Data de algún momento comprendido entre la fundación del reino en el 1350 d.C. y su destrucción por los invasores en el 1767 d.C. En sus ilustraciones se pueden apreciar gatos con cuerpos estilizados y piernas delgadas, y mantos pálidos con coloraciones oscuras en orejas, caras, colas y patas.

Leyendas sobre la raza:

Las leyendas cuentan que los gatos reales de Siam albergaban almas transmigradas provenientes del camino hacia el más allá. Son muchas las historias sobre esta raza, algunos mitos fantásticos más que realidad.

Una de ellas narra como un gato siamés, protector del templo, enroscó un jarrón muy valioso con su cola para custodiarlo y de mirarlo con tanta intensidad se quedó bizco de por vida.

Otra de las leyendas explica que se entregaron unos anillos preciosos a un gaterío de siameses para que los custodiaran. Los gatos se engarzaron los anillos en sus colas para mayor seguridad, provocándose torsiones para evitar que los anillos se escurrieran.

Historia del gato siamés

En el siglo XIX el gato siamés se exportó desde Siam hasta Gran Bretaña y fue exhibido en la primera exposición de gatos modernos celebrada en The Crystal Palace en Sydenham de Londres en el año 1871.

A pesar de las primeras críticas negativas que describían al gato siamés como “una pesadilla de gato antinatural”, los siameses se popularizaron rápidamente entre los criadores británicos. El primer estándar de la raza británica que data del 1892 describe al gato siamés como:

“Un gato de tamaño mediano de aspecto llamativo, si bien pesado, sin mostrar volumen, ya que esto restaría mérito a la admirada apariencia esbelta … también se distingue por una torcedura en la cola.”

En el caso de Norteamérica, el primer caso documentado de un gato siamés importado data de noviembre de 1878. Concretamente, David B.Sickels, diplomatico estadounidense, envió un gato siamés a Lucy Hayes, primera dama de la Casa Blanca.

En la carta remitida por el diplomático, y que se exhibe en los archivos de Paper Trail del Centro Presidencial Rutherford B. Hayes, se puede leer:

“Me he tomado la libertad de enviarles uno de los mejores especímenes de gatos siameses que he podido obtener en este país . . . Me informan que este es el primer intento que se hace para enviar un gato siamés a Estados Unidos “.

A principios de la década de 1900, los gatos siameses comenzaron a popularizarse en las exposiciones de América del Norte, convirtiéndose a día de hoy en una de las razas de pelo corto más conocidas en América del Norte.

Hasta tal punto se ha popularizado la raza, que del cruce con ella han surgido otras razas modernas de gatos, como la Ocicat, Himalaya, Birmania, Tonkinés y Oriental (Shorthair, Longhair y Balinese).